Esa tarde me mandaron de comisión a fotografiar  a la familia de Ciro, el joven  extraviado en el Valle del Colca. Al llegar a su casa una pequeña pero emotiva  cinta verde adornaba la puerta. A los pocos minutos una joven de mejillas grandes y rosadas me invitaba a pasar.  Era María Gracia la hermana menor de Ciro.

La  inmensa ventana de la sala iluminaba esos detalles que albergan una casa, paredes gastadas , manteles bordados con paciente dedicación, cojines deformados por el uso, un piso a medio encerar, algunos pequeños adornos sobre la mesa de centro , era como tu casa o como la mía, tan normal.. .

Mientras esperamos que Rosario, la mamá de Ciro, termine de atender el acecho telefónico de un periodista, María Gracia me pedía que no le mencione a su mamá sobre las fotos de su hermano, porque no quería  que las vea y vuelva a recaer. Le dije que no había problema, aunque la orden expresa de la redactora era conseguir precisamente eso, así que tuve otro motivo para hacer caso omiso a ese pedido que desde un principio me parecía inapropiado.

La espera se hacía larga y ya empezaba a sentirme entrometida y hasta cruel, pasando por una fantasiosa metamorfosis de humana a ave carroñera. Creo que debe existir un límite entre la información y el sensacionalismo. Esto sólo se hará efectiva el día que todos apliquen un poco de criterio, sensibilidad y respeto por los demás.  Todos los periodistas cometemos excesos (me incluyo)  pero lo ideal sería tratar de no cometer los mismos siempre.

Cuando finalmente salió a mi encuentro, la mamá de Ciro llevaba una blusa color rojizo  con un coqueto lazo y un chaleco verde, seguía pensando que era una familia tan normal como la de ustedes o como la mía. Ella avanzó dos pasos y me extendió la mano para saludar, la suavidad de sus movimientos evidenciaban la fragilidad de su salud.

Un poco más tranquilos, la contemplaba cuando hablaba de su hijo y de su enorme esperanza de que estuviera con vida, a la conversación se nos unió María Gracia  y Antonio el segundo hijo de la familia Castillo-Rojo. Me contaron de lo divertido que eran los días de familia, siempre bromeándose y tocando guitarra, uno de los pasatiempos de Ciro. De vez en cuando la mirada de la mamá se perdía en esa inmensa ventana de la sala.

Cuando miré el reloj  ya teníamos como una hora de conversación y  todavía no tenía ni una foto, así que les pregunté si podía tomarles un par de imágenes, ellos accedieron sin ningún problema. Haber  estado en esa casa tan acogedora escuchando decenas de anécdotas me contagié de ese espíritu, así que les  pedí que las fotografías  debieran ser alegres,  con el único objetivo de mostrar lo que yo estaba viendo, esperanza y fe.

Yo esperaba mostrar las fotos el día en que Ciro fuese encontrado con vida, pero eso nunca se dio.  Después de  de 200 días han encontrado el cuerpo de Ciro, (todavía están haciendo los exámenes para certificar la identidad, pero al parecer todo señala por las características, que sería  él)

Se ha dicho tanto sobre este tema que ya hasta flojera me da mencionarlo.

Sólo quería escribir este post y las fotos  para mostrar  que ellos son una gran y bonita familia alegre y unida. Espero que el tiempo les ayude a comprender ese vacío que deja su hijo, su hermano.

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