Abriendo el tercer cajón de mi velador , escuche tu voz, revisando entre los recuerdos de mis años 20, ahí estabas, como helado congelado, como flor seca, y te tome por ambos lados revise todos los escritos y me resigne a la pregunta, ¿que estarás haciendo? Hace tiempo, mucho tiempo, que las horas de los días nos hicieron despedidas diferentes y ahora tú en tu continente y yo frente a mi muro de cuentos, fantasías y terribles realidades.
Te encontré entre esos chapulines, pastelitos y fotos, todavía tengo las ramitas que me asustaban de noche, ¿recuerdas? Decías ser mi angelito con lentes y yo por supuesto orgullosa y chinchosa solo te hacia llorar. Llego el momento de detenerme y preguntar, ¿donde estas?
Así tenía que ser, así tú lo quisiste y he aprendido que en este mundo, las cosas son como tú quieres, te cuento que una vez intente cambiar esa realidad, pero solo atine a empeorarlo más, con un rotundo, NO, quede eliminada de este juego tonto pero digno, que es el amor, la amistad.
Así funciona, así funciona contigo, solo quería saber como estabas, quizás sea una pregunta mas sin respuesta, quizás ya me las dijiste todas.
Esta no es otra tonta historia de amor, simplemente es la esperanza de saber porque te has alejado tanto, que ya comienzo a pensar que realmente no he existido en tu vida. Ni siquiera tengo el consuelo de un fingido saludo, o una mirada de desprecio, simplemente pase al olvido.
Jamás quise que te fueras de la mía, pero si eso quieres, que le vamos hacer.
Miles de disculpas, si tengo algo que disculparme, otros miles de reclamos si todavía tengo algo que reclamar y unas tantas decenas de buena suerte.
Está bien, no es trágico
Así escogiste vivir
Así será
Suerte ojos saltones