Sucedió una noche mientras escribía y peleaba con la elección de mis fotos. Decidí que era momento de migrar, así que desde hoy y para siempre nos vemos en  http://blog.yaninapatricio.com/

Nos vemos !

Esa tarde me mandaron de comisión a fotografiar  a la familia de Ciro, el joven  extraviado en el Valle del Colca. Al llegar a su casa una pequeña pero emotiva  cinta verde adornaba la puerta. A los pocos minutos una joven de mejillas grandes y rosadas me invitaba a pasar.  Era María Gracia la hermana menor de Ciro.

La  inmensa ventana de la sala iluminaba esos detalles que albergan una casa, paredes gastadas , manteles bordados con paciente dedicación, cojines deformados por el uso, un piso a medio encerar, algunos pequeños adornos sobre la mesa de centro , era como tu casa o como la mía, tan normal.. .

Mientras esperamos que Rosario, la mamá de Ciro, termine de atender el acecho telefónico de un periodista, María Gracia me pedía que no le mencione a su mamá sobre las fotos de su hermano, porque no quería  que las vea y vuelva a recaer. Le dije que no había problema, aunque la orden expresa de la redactora era conseguir precisamente eso, así que tuve otro motivo para hacer caso omiso a ese pedido que desde un principio me parecía inapropiado.

La espera se hacía larga y ya empezaba a sentirme entrometida y hasta cruel, pasando por una fantasiosa metamorfosis de humana a ave carroñera. Creo que debe existir un límite entre la información y el sensacionalismo. Esto sólo se hará efectiva el día que todos apliquen un poco de criterio, sensibilidad y respeto por los demás.  Todos los periodistas cometemos excesos (me incluyo)  pero lo ideal sería tratar de no cometer los mismos siempre.

Cuando finalmente salió a mi encuentro, la mamá de Ciro llevaba una blusa color rojizo  con un coqueto lazo y un chaleco verde, seguía pensando que era una familia tan normal como la de ustedes o como la mía. Ella avanzó dos pasos y me extendió la mano para saludar, la suavidad de sus movimientos evidenciaban la fragilidad de su salud.

Un poco más tranquilos, la contemplaba cuando hablaba de su hijo y de su enorme esperanza de que estuviera con vida, a la conversación se nos unió María Gracia  y Antonio el segundo hijo de la familia Castillo-Rojo. Me contaron de lo divertido que eran los días de familia, siempre bromeándose y tocando guitarra, uno de los pasatiempos de Ciro. De vez en cuando la mirada de la mamá se perdía en esa inmensa ventana de la sala.

Cuando miré el reloj  ya teníamos como una hora de conversación y  todavía no tenía ni una foto, así que les pregunté si podía tomarles un par de imágenes, ellos accedieron sin ningún problema. Haber  estado en esa casa tan acogedora escuchando decenas de anécdotas me contagié de ese espíritu, así que les  pedí que las fotografías  debieran ser alegres,  con el único objetivo de mostrar lo que yo estaba viendo, esperanza y fe.

Yo esperaba mostrar las fotos el día en que Ciro fuese encontrado con vida, pero eso nunca se dio.  Después de  de 200 días han encontrado el cuerpo de Ciro, (todavía están haciendo los exámenes para certificar la identidad, pero al parecer todo señala por las características, que sería  él)

Se ha dicho tanto sobre este tema que ya hasta flojera me da mencionarlo.

Sólo quería escribir este post y las fotos  para mostrar  que ellos son una gran y bonita familia alegre y unida. Espero que el tiempo les ayude a comprender ese vacío que deja su hijo, su hermano.

Tengo la facilidad de  golpearme, caerme, tropezarme, cortarme,  o ensuciarme que he llegado a creer que es una virtud propia de mi personalidad. Son tantas las veces que he terminado moreteada en las piernas o los brazos después de cubrir una comisión, que me siento un tanto camaleónica de tantos colores que he llegado a adquirir. Los golpes claro, no son gratuitos, algunas veces yo lo he  buscado. Es que para los que no saben, los fotógrafos hemos desarrollado el sentido de la visión de tal manera que hemos perdido el de la paciencia.

Ser paciente para un fotógrafo es esperar largas horas hasta que salga el delincuente o el presidente, que no es lo mismo. Pero en ambos casos los fotógrafos queremos  tomar “la foto” que tanto hemos esperado, por eso cuando vienen los cincuenta gorilones encima  tuyo  lo único que te queda es defender con uñas y dientes tu ansiada foto. Pero no siempre es la policía o los serenos o cualquier uniformado que con las excusa de hacer su trabajo te utiliza como porfiado humano.  Muchas veces la gente se altera y se desfoga contra lo primero que ven, y para mi mala suerte algunas veces he sido ese punto de desfogue.

Recuerdo la comisión del debate presidencial del 2006, a mi me toco cubrir la salida y entrada de las autoridades y cualquier por menor que ocurriera. Bueno esa noche el futuro el candidato a congresista Daniel Abugattas  llegó ebrio y con un grupo de simpatizantes que querían  apoyar al candidato Ollanta. Este quería ingresar a pesar de su estado lo que provocó que la policía lo repeliera a la fuerza. Entonces decidí meterme en el tumulto, consiguiendo un golpe en la cara y  el robo de mi flash. Cuando llegó la calma sólo buscaba dos cosas, a la persona que me había golpeado y mi flash. Nunca  encontré a la persona que me golpeó, pero si mi flash, créanme que hubiera intercambiado mi flash  por encontrar a esa persona y devolverle el golpe.

Otras veces he sido blanco de insultos y pifias, de gente exaltada que te puede decir cualquier cosa estando en mancha, es una de las peores experiencias. Lo viví en Andahuaylas cuando en la toma de una comisaria por parte de un ex militar con un grupo de seguidores intento levantar un golpe de estado. La prensa no era bien vista porque suponían que estábamos a favor del gobierno. No recuerdo como terminé rodeada de cientos de personas y cada uno de ellos me decía lo que se le antojaba, mantuve la calma todos esos cinco minutos que estuve ahí. Lo que no pude tolerar fue el escupido en mi cámara, cuando estaba a punto de responder la agresión un policía me cogió del brazo y me saco del lugar diciéndome que  mejor me fuera a otro sitio. Y por lógica matemática, supuse que tenía razón ellos era más de 100 y yo estaba sola.

Dicen que la mejor manera para aprender  es equivocándose, y para eso también soy buena. Cuando recién empezaba mis practicas en El Popular, el redactor me llevó a fotografiar a un oso que había sido encontrado en mal estado, fotografié al animal con mucho cuidado, tratando de encontrar  el mejor ángulo, y de tanta emoción me olvide en donde pisaba sin darme cuenta la mitad de mi cuerpo terminó sumergido en un hueco, el redactor fue a mi rescate y mientras me ayudaba, un olor desagradable se hacía más fuerte. Al salir completamente del hueco, entendíamos la razón del fétido olor, embarrada hasta la rodilla de los excrementos del oso, sólo me eche a reír diciéndome que para la próxima tendría todos los sentidos alertas. Pero no pasó mucho tiempo y volví a caer en otro hoyo, está vez  era una acequia de residuos de combustibles. El resultado fue una comezón de dos semanas en los pies. En realidad nunca nadie me dijo que había otro camino, sólo lo note al ver a los demás fotógrafos bien secos.

Los moretones que más recuerdo son aquellos que me los he producido intentando ingresar a un lugar. Hay comisiones que ameritan encontrar otra manera de ingreso que no sea la puerta  y buscando encuentro huecos o ventanas  que me sirven de ingreso. Otras veces  cuando mi estatura no está a la altura de la situación termino subida en rejas, muros o improvisadas escaleras  que salvan mi comisión.

El trabajo del fotógrafo amerita estar siempre pendiente de todo, por donde caminas, quienes te rodean, chequear las salidas más cercanas, proteger tu  equipo fotográfico, que finalmente ensuciarse o golpearse es parte de esa profesión, pero admito que me siento mejor cuando regreso toda golpeada o desastrosa de una comisión es como si hubiera puesto el cien por ciento de mi entusiasmo en conseguir las fotos. Sólo así puedo llegar  a casa y descansar.

Como me hice fotógrafa, fue un hecho anecdótico y curioso que pocas veces cuento, quizás porque no tiene importancia o no me lo preguntan. Fue en el verano del año 2000 que conocí a Luis, un fotógrafo de un diario deportivo de La República, coincidimos en una clase de ingles, idioma que por cierto no termino de entender. Siempre me pareció algo creído, alardeando de sus hazañas como fotógrafo. Recuerdo que ese día pelee con su mochila, la cual se enredó en mi silla, me miro con cara de pocos amigos. Dicen que del odio al amor hay un sólo paso, pues bueno nunca dimos ese paso, porque el tenia pareja y yo también. Pero comprendí desde ese momento que seriamos grandes amigos.

En marzo deje las clases de ingles y volví a la universidad a seguir mis cursos .Desde el colegio sabía que quería ser periodista, decían que escribía bien, algo que he comprobado no es cierto, pero los sueños, sueños son. Quería terminar la carrera y empezar a trabajar en algún diario. Para hacerlo tenía que completar créditos con cursos electivos, y pensé que fotografía periodística seria un curso interesante. Sin darme cuenta había iniciado una historia que no ha terminado hasta el día de hoy.

Tuve que acostumbrarme a ese equipo plateado con numeritos que indicaban velocidad, ISO, y diafragma, complicado para alguien que termino repitiendo matemática básica I. Admito que los números me ponen nerviosa, así como otras cosas en la vida, ni que decir de las arañas pero esa es otra historia. Entonces la cámara  termino convirtiéndose en la extensión de mi mano, la llevaba a la casa,  universidad y en la calle, aunque deje de hacerlo por ahí, pues me veía observada por cuanto ladrón aparecía.

De tanto darle uso al equipo esta terminó por averiarse, se imaginan novata con equipo malogrado, mi cara  opto por el color blanco y gestos de espanto. La solución que rondaba mi cabecita, después de reflexivas preguntas, cuanto me costaría la más importante, fue llamar a Luis Iparraguirre. Ahora admito que fue una buena excusa para llamarlo y verlo, pero fue una excusa muy razonable.

Después de quedar como princesa desvalida quedamos en vernos en La República, tome un taxi y le pedí al chofer que vaya lo más rápido, lógicamente el viajecito me costo una buena propina que la pague con mucho gusto.

Me acerque a la ventanilla y pregunte por él, me dijeron que esperara. Quise sentarme pero en aquel entonces la salita de bienvenida de la República, consistía en un tacho de basura un masetero con dos ramas secas y una señora llamada Lola que me miraba muy sonriente, la decoración se completaba con una pared azul mal pintada y fluorescentes que emitían luz verde. Decidí esperar tranquilamente, pensando en que decirle después que arreglara mi cámara, mínimo le invitaría un almuerzo una cena o una salida al cine.

De repente sale un tipo algo gordito de cabello rizado, que me mira como gato mirando ratón. Hola que tal me dice, tu eres fotógrafa me pregunta, y le dije que no, pero me hubiera gustado decir que si, sonaba bien decir:  Sí, soy fotógrafa. Entonces propone pasarme la voz si se en algún momento se abre un cupo de practicante, anímate me decía y dije porque no, total tengo 23 años no pierdo nada intentando con la cámara, quizás después de ahí pueda redactar.

Luis apareció con sus lentes horribles y su polo gris de siempre,  después me entere que el gris es su color preferido.Al final mi salvador me dijo que llevara la cámara a un tal Arturo. Claro que no hubo invitación a ningún lado de mi parte, pero si una gran sonrisa de despedida.

La cámara fue arreglada y seguí haciendo mis fotos .Cada vez experimentaba mas las imágenes y me gustaba ver la cámara en mis manos, ya casi me había convertido en una experta de los numeritos, velocidad, diafragma, ISO. Le tomaba fotos a todo lo que apareciera delante mío.

Después de unos meses una llamada me pregunta si quiero ir a practicar al diario el Popular que pertenecía al diario La República, era Víctor, le dije que si claro, que podía hacerlo. Incrédula fui a la entrevista , que en realidad parecía una bienvenida porque querían que empezara ese mismo día, eso era un grave problema, porque no tenía cámara propia , así que recurrí a la ultima ayuda de mi santo padre, 400 dólares que hasta ahora le debo fueron el ultimo regalo costoso de mi papá.

Una preciosa Nikon FM10, no fue buena idea porque luego tuve que cambiarla por una mas rápida , por lo menos una que no me detenga a rebobinar el rollo mientras el preso pasa delante mío, o mientras las autoridad se daban golpes.

Luis salió a mi encuentro la primera semana de mis practicas, me dio abrazos y  besos y me dijo que me cuidara de Víctor, pero nunca tuve problemas con él, mas bien   le agradecí por el interés que tuve en mi para esas practicas en fotografía.

Así como jugando terminé siendo la practicante de foto de El Popular durante 6 meses, mi vida fue todo lo que había imaginado. Después de ahí me jalaron a La República donde estuve por siete años, lógicamente ahí hay mas historias que contar,pero  las escribiré  después.

Dicen que las casualidades no existen, yo creo que la vida es una mezcla de muchas cosas, destino, casualidad, suerte, trabajo, fe, constancia y muchas otras cosas.

Entonces sólo puedo decir, que estoy justo en el lugar donde tengo que estar.

Redondo por ambos costados, casi circular, te he llegado a tener cariño como aquel niño que abraza a su madre, como la niña que persigue a su gato para darle un abrazo, y ese cariño es desinteresado y sin ambición de poseerte. Eres entre todo, el mas especial.

Y me inspiras a darte miles de besos, comerte a besos. Rompes el silencio cuando llegas a casa, parece que tuvieras bocinas de camión instaladas dentro de ti, y el mundo entonces es más feliz, mas completo, más real.

Eres único en tu especie; lo se porque te miro, y cuando jugueteo contigo no te molesta si me burlo de tus carencias o exalto tus virtudes, me engríes así no me encuentre de buen humor y cuando mi humor es terrible te alejas a un costadito hasta que me anime y vuelves a juguetear conmigo; como si fuera la primera vez, como si fuera el inicio.

Y todo parece estar bien; en calma como el mar o la mañana de invierno; por eso y muchas cosas mas estaré a tu lado para cuidarte y quererte, porque ese el trato esa es la promesa. Mi generación realizo un juramento contigo, la de velar por tu existencia por tu creación y por tu estadía en este pequeño lugar del mundo.

A ti, pelotita mía

Pelotita = Amor

Abriendo el tercer cajón de mi velador , escuche tu voz, revisando entre los recuerdos de mis años 20, ahí estabas, como helado congelado, como flor seca, y te tome por ambos lados revise todos los escritos y me resigne a la pregunta, ¿que estarás haciendo? Hace tiempo, mucho tiempo, que las horas de los días nos hicieron despedidas diferentes y ahora tú en tu continente y yo frente a mi muro de cuentos, fantasías y terribles realidades.

Te encontré entre esos chapulines, pastelitos y fotos, todavía tengo las ramitas que me asustaban de noche, ¿recuerdas? Decías ser mi angelito con lentes y yo por supuesto orgullosa y chinchosa solo te hacia llorar. Llego el momento de detenerme y preguntar, ¿donde estas?

Así tenía que ser, así tú lo quisiste y he aprendido que en este mundo, las cosas son como tú quieres, te cuento que una vez intente cambiar esa realidad, pero solo atine a empeorarlo más, con un rotundo, NO, quede eliminada de este juego tonto pero digno, que es el amor, la amistad.

Así funciona, así funciona contigo, solo quería saber como estabas, quizás sea una pregunta mas sin respuesta, quizás ya me las dijiste todas.

Esta no es otra tonta historia de amor, simplemente es la esperanza de saber porque te has alejado tanto, que ya comienzo a pensar que realmente no he existido en tu vida. Ni siquiera tengo el consuelo de un fingido saludo, o una mirada de desprecio, simplemente pase al olvido.

Jamás quise que te fueras de la mía, pero si eso quieres, que le vamos hacer.

Miles de disculpas, si tengo algo que disculparme, otros miles de reclamos si todavía tengo algo que reclamar y unas tantas decenas de buena suerte.

Está bien, no es trágico

Así escogiste vivir

Así será

Suerte ojos saltones

Odio haberme cortado el cabello, quedar tan expuesta al cambio me convierte en una especia rara ante miles de rostros que deambulan por la calle. ¡Cuernos! Así digo a todo aquel que ose mirarme y perpetrar alguna sonrisa burlona sobre mis greñas, pero trato de sonreír y burlarme tambien de ellos, que mas da. El mundo se puede extinguir como se extinguió mi larga cabellera, entonces es mejor olvidar el feo corte que inquieta a muchos a decirme “señora”, que traviesa puede ser a veces la ingenuidad si supieran que tengo 28. Me dices que esta bien, que aparento la imagen de siempre, pero olvidaste querido amor, el siempre no existe.

Así como tu y yo, no siempre somos los mismos, aunque aquí entre nos, yo soy la que cambia constantemente, quizás por eso lo del corte de pelo, como te habrás dado cuenta esta es otra historia mas de mi histeria preparada para contarte algunas cosas que suelen ser mas fáciles, escritas y leídas que dichas y escuchadas.

No planteo fugarme y dejarte con tus 10 pares de medias con huecos, planteo un cambio, lógicamente que los machos no esperan cambios y menos que se lo plantee una mujer y menos que esta lleve un corte de pelo terrible.

Sugiero unos cambios por aquí y por allá, ósea: yo digo y esta vez si escuchas, y al escuchar tambien planeo que las recuerdes, esa es la idea de tanta conversación, recordar las cosas importantes.

Por supuesto que como hombre-macho tienes toda la cabeza reservada a miles de asuntos que dominan el lenguaje del mundo 1 .0.1 .0…, pero tengo entendido que ningún hombre viril y cavernícola haya muerto por intentar ocupar espacio en su cerebro para otras cosas.

Mira, todo los días me baño, e imagino que tú no, es una ligera y vaga conjetura mía.

Me enorgullezco que a pesar de esa falta de delicadeza tuya seas una persona firme en su trabajo demostrando que puede mas que muchos y mejor que otros, en todos las áreas intentas desprenderte de aquello que consideras tu principal virtud , tu talento, creo que ya se han dado cuenta de eso, así también de que no te bañas. Y concluyo diciendo que todavía faltan algunas cosas más para que le des forma a esa forma que tienes.

Entonces esta extensiva carta, es solo un acondicionamiento no solo al imperceptible pedido de cambio en nuestra relación, un poco mas de atención, al aquí y no al mañana.

Hay tantas cosas que conversar no solo mías sino tambien tuyas, pero bueno me siento como una linda niña con un feo corte de cabello , puesta en el ultimo cajón o sentada en la esquina, quiero que me den uso para algo mas que ir a esas encantadoras horas de cine, de amor, de compañía.

Si no soy buena para hacer postres por lo menos para hacerte la vida dulce ¡quizás!

Las cosas deben de cambiar y espero que entiendas algo de lo que he escrito y si mañana me vienes con una cara de pavo, juro que me corto definitivamente el cabello.

Un beso y buenas noches.

¿Por que me besas la nariz?

Sus nombres no los recuerdo muy bien, soy mala para recordar nombres, pero sus historias están siempre presentes en cada foto que hago, y creo que eso le sucede a muchos fotógrafos, quedarnos atrapados o marcados por una o más personas. Son precisamente ellos que nos recuerdan lo noble que puede ser nuestro trabajo y lo útil que puede ser cuando se trata de ayudarlos. El fotoperiodismo entonces no sólo se convierte en el registro de una marcha violenta, de un asesinato pasional, de un atentado en provincia, de terremotos o inundaciones. También hay sonrisas, miradas, esperanza, y sueños. Si me dan a elegir con que comisiones quiero trabajar, me quedaría con las dos, pero definitivamente trabajaría mas contenta con la segunda.

Constantemente pienso en la gente de Lomo de corvina, gente muy humilde pero con una dignidad a prueba de balas, a los chicos de un colegio especial, maravillosos niños que se esmeran en demostrarte todo el cariño del mundo, ambos están ubicados en Villa El Salvador. Precisamente en Lomo de Corvina hay una señora a la que recuerdo mucho, su vida es muy trágica (permíteme contarla por favor) sufrió de violación y quedo embarazada, ahora su hija tiene 10 años, comparten una casita muy pequeña de esteras y bueno el piso es de arena, piso en el cual ella tiende un colchón y duerme encima de el. En medio de todo ese ambiente me atreví a preguntarle ¿Qué hace que te levantes todos los días a seguir con esto? Ella buscando con la mirada a su hija me responde: … pues ella, mi hija, verla todos los días sonreír, me hace levantarme de la cama y seguir.

No hay más verdad que esa. Cualquier esfuerzo por darles comida, salud y educación vale la pena, y sobre todo ese amor infinito que esa señora me demostró con su mirada. Enseñanzas así, estoy agradecidas de aprenderlas.

Algunas fotos de los niños de Lomo de Corvina…

Seria bueno organizarles una fiesta de navidad este año 2008 ¿No lo creen?

 

 

Aveces es difícil mantenerse todos los dáas con la misma creatividad de ayer, muchas veces pierdes la imaginación en el camino, si eso sucede me siento sin aire, sin vida y cada cosa que hago o digo me parece sin sentido. Cuando voy a alguna comisión y percibo este fastidio me pongo peor. A pesar que puedo lograr una bueno foto, para mí es solo una imagen sin valor ni trasfondo, vaca de ideoloía, amor y pasión. Muchas veces me he preguntado si la fotografía es mi camino, la respuesta divaga entre un si y un no, y por lo que veo eso no va ha cambiar. Creo que puedo hacer muchas cosas con mi trabajo, pero siento que todavía no encuentro el rumbo que deseo.

Finalmente termino la comisión editando mis fotos pensando que la próxima vez encontrare una mirada mejor y creo que es justamente eso, lo que me mantiene todo los dias entre un si y un no.La esperanza de fotografiar mejor cada día, de encontrar el momento mágico, el instante decisivo.

 

Tambien tengo mi momentos buenos, pueden verlo en:

http://www.flickr.com/photos/yaninapatricio

el vago

Un día como cualquiera, me enviaron a cubrir un incendio, alla por el centro de lima, y resulta que este hombrecito de risa burlona y pantalones caídos se atrevió a pararse frente a las camaras de television y a los fotografos, mandando besos y saludos, es cierto estaba en total estado de alucinacion(drogas, trago) pero la sensacion de percibir un incendio y a la vez ver la actitud de este joven, convirtio la escena en algo surealista. Por eso me pregunto ¿realmente eres consciente de lo que pasa a tu alrededor?. Situaciones como estas me hacen sentir que todo es irreal, mientras unos sufren otros miran y otros posan para las camaras.

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